Montgat es pequeño y está partido en muchos trozos. Tres cosas que vemos aquí:
Once barrios en tres kilómetros cuadradosBloques de los sesenta abajo, casas en pendiente arriba
Montgat cabe en 2,95 km² y aun así está repartido: la orografía y las vías de comunicación —la N-II, el tren, la C-31 y la C-32 cruzan el término— lo fragmentaron en núcleos distintos. El casco antiguo, el barrio de Sant Joan, a levante del turó; les Mallorquines; la Colònia Argentina, formada alrededor del ayuntamiento; Montsolís, que nació como lugar de baños y veraneo a principios del siglo XX y hoy es primera residencia; el Turó del Mar, un grupo de viviendas construido en 1965 en los terrenos de Can Ribes; y en la parte alta, Can Maurici, Can Siurana y les Costes. Bloques de los sesenta con bajante compartida, y arriba, casas en pendiente con tubería enterrada.
El pueblo del primer túnelCasas viejas junto a la vía, con salidas que cruzan por debajo
Montgat es el municipio más al sur del Maresme, en el límite con el Barcelonès, entre Badalona y el Masnou. Nació como un pequeño núcleo de pescadores junto a la torre de defensa de Ca n'Alzina, del siglo XVI, que aún se conserva, y fue barrio de Tiana hasta que 420 de sus 675 vecinos censados pidieron la segregación, concedida el 6 de julio de 1933. Antes, en 1848, la línea Barcelona–Mataró, la primera de la península, atravesó el turó de Montgat con el primer túnel ferroviario de la península, de 127 metros y todavía en uso; la piedra salió del propio turó, que perdió más de la mitad de su altura. Casas viejas del casco junto a la vía: instalación de origen y salidas que cruzan bajo la calle y bajo el tren.
Rieras que bajan de Tiana y una playa sin arenaCauces secos que se llenan de golpe, y arena en las arquetas
El término es un conjunto de cerros que llegaban casi hasta la playa, y por entre ellos bajan las rieras que vienen de Tiana y desaguan directamente en el mar: la de Sant Jordi, entre el turó d'en Seriol y el de les Bateries, con el último tramo soterrado; la d'en Font, que entra por Can Maurici con el lecho de sauló y va canalizada bajo las autopistas, la carretera y la vía; y la de Montgat, desaparecida bajo la urbanización. Son cauces secos que se llenan de golpe con las tormentas. Y la playa se queda sin arena: el puerto del Masnou hace de barrera y retiene cada año entre 50.000 y 100.000 metros cúbicos de sedimento. Pluviales que trabajan a tope tres días al año, y arena granítica que se cuela en las arquetas de primera línea.